viernes, 29 de septiembre de 2017

Como narrar batallas, y no morir en el intento.





Hoy no solamente no estamos acostumbrados a las guerras y batallas, sino que la violencia (al menos en comparación con casi cualquier otra época humana) esta notablemente ajena a nuestro día a día. La mayoría de la gente ni siquiera ha enfrentado la muerte de primera mano (cualquiera que haya visto morir a alguien delante suyo, especialmente un desconocido, sabe a qué me refiero) y menos un evento donde su vida haya corrido peligro real.
Y, como sabe todo buen contador de historias, nada ayuda más para entender algo que las vivencias propias.
Esto hace que tengamos que echar mano solo a lo que hemos visto en la ficción y confiar en que esto sea coherente, lo que muchas veces no es así.
Para los escritores esto es especialmente complicado, las batallas son parte de una obra, sean una riña callejera o una invasión de millones de combatientes. Y muchas veces pueden ser un quebradero de cabeza para lograr darles una solidez narrativa que permita la correcta inmersión del lector en nuestro universo ficticio.
Dada la naturaleza de mi obra, prácticamente toda incluye alguna clase de violencia. Eso implica que he tenido que explorar muy diversos tipos de enfrentamientos, desde batallas espaciales, hasta duelos de samuráis, e incluso guerras entre juguetes y demonios.
Recopilé algunos tópicos que me parecen que son claves para poder narrar correctamente los diferentes tipos de enfrentamientos violentos que pueden aparecer en una obra. Estas son claves generales que pueden ocuparse para cualquier situación, aunque cada escena en si tendrá eventualmente otros ingredientes que haya que incluir.

Investigación: es algo bastante complejo y cansador de aprender, pero muchas veces hace la diferencia, hay que tener algunos conocimientos del tema, armamento, tácticas, etc. la profundidad ya depende de cada uno. Yo en lo personal llevo toda la vida aprendiendo del tema, e incluso estoy asociado a foros e instancias militares donde pregunto detalles muy específicos. Dependerá de tu público objetivo y el escenario de tu obra, pero en literatura la investigación siempre suma.
Ojo con la biología, uno de los errores más típicos son las heridas, la realidad es que alguien normal con una bala en el cuerpo se desmaya de dolor, una herida de espada te desangra en cosa de minutos, un buen puñetazo te provoca una concusión, etc.

Lector beta: como es un tema algo complejo siempre es bueno que gente que sabe revise el texto antes, no es necesario un experto, pero muchas veces algunos errores básicos pueden complicar el texto (un ejemplo rápido: he visto textos donde el personaje dispara ráfagas de un revolver, o sale volando al ser impactado por un calibre muy pequeño, etc). A veces los errores nos pueden parecer menores, pero pueden sacar al lector de la inmersión, algo fatal cuando lo necesitas con la adrenalina a full.

Diseño: por definición deberías diseñar la batalla desde un principio, visualizarla en tu mente antes de narrarla, incluso muchos utilizan esquemas tácticos para no caer en errores. Definir los espacios, el campo de batalla, las unidades, armamento, etc. Esto además es importante para poder establecer la coherencia previa, todo debe siempre estar justificado previamente, al menos en forma indirecta. Ese movimiento audaz y sorpresivo, el arma secreta, o la ayuda a ultimo minuto, que define la batalla debe ser una sorpresa para el contendor, no para el lector (lo que se llama “el arma de chekov”).

Ritmo: existen ciertos ritmos de batalla que puedes homologar a géneros del cine, existe el pausado (donde las acciones suceden en tiempo lento, pero sin mayor desarrollo interno, ej western), la cámara lenta (donde el tiempo es muy lento y además hay más descripción y pensamientos. ej algunas películas de acción dramática), el rápido (donde la acción es más acelerada, pero siempre centrado en una sola visión, películas de acción típicas como john wick o bourne), el frenético (donde la acción es muy rápida y vista desde algunos ángulos diferentes, típico de películas de guerra) y el de saturación (donde el ritmo es vertiginoso y la cámara salta incesantemente entre planos, como en los bullet ballet). la elección dependerá del ritmo de tu obra.

Plano: hay formas diferentes de enfocar una batalla, puede ser en 1era persona (muy adecuado cuando el foco es el desarrollo interno del personaje), puede ser en 3era persona (más adecuado para personajes múltiples). o puede ser un plano general (más adecuado para grandes batallas o ajenas al personaje). el desarrollo narrativo en las 3 es diferente e influye en la descripción y el ritmo. Un buen consejo es que, a menos que domines muy bien el narrar batallas, te centres en un punto de vista y lleves al lector a verla desde una posición acotada, lo que en grl permitirá conectar mejor con el personaje.

Tensión: una batalla es un evento dramático y traumático. La tensión debe venir construyéndose de antemano, continuar durante la batalla y producir después ese efecto de desgaste de la caída de la adrenalina si es el desenlace, o mantener un cierto grado si es un evento más.
Todo personaje, como toda persona, se verá tocado por esta tensión. No importa si es el mismísimo Aquiles, el miedo y la ansiedad son siempre generales. Debes reflejar eso y manejarlo de forma de transmitirlo al lector. Úsala además para que conecten con tus personajes.

Fluidez: una batalla es por definición una instancia donde la adrenalina fluye, debes transmitir ese estado anímico, la narración debe ser ágil, simple, con momentos equilibrados donde abrumas al lector y luego le das unos segundos de respiro. En general hay que evitar los pensamientos o cuestiones filosóficas (a menos que lo lleves a una cámara lenta dramática justificada), deja esas consideraciones para la previa o la post batalla.
El narrar una batalla es muy similar a un dialogo dramático, las oraciones suelen ser breves, las descripciones acotadas, verbos activos, etc.

Detalles: en general siempre hay que mantenerlos al mínimo por dos razones:
Los detalles ralentizan el ritmo, querer describir cada detalle de la escena hace que la velocidad de lectura baje (y la conexión inmersiva con el mundo de ficción se pueda cortar).
La imaginación es más rápida para describir. Todos hemos visto ya a estas alturas cientos de horas de batallas. Una descripción más general, pero ágil, obliga al lector a llenar automáticamente los vacíos con sus propias imágenes, que siempre serán más adecuadas que tus descripciones.
Deja los detalles para eventos puntuales. Por ejemplo, no describas cada herida, pero si la del soldado muerto delante del protagonista y la sensación que le provoca.

Factor aleatorio: en una batalla real (o simple pelea) la suerte es un componente, una bala perdida, un resbalón, etc. el incluir algunos hechos aleatorios le dará un matiz más realista al texto. Evita por supuesto usar esto en personajes importantes (la regla de oro de un buen guion: la suerte inicia situaciones, nunca las termina), pero es un buen condimento en los secundarios. además, te permitirá momentos narrativos que enriquezcan la percepción de la batalla (por ejemplo, el general que cae del caballo te sirve para reafirmar la sensación de derrota).

Diálogos: hay 2 consideraciones con los diálogos en batalla:
1. Bien aplicados, pueden darle más realismo y tensión dramática. No hay que abusar, en la mayoría de las batallas se pelea en relativo silencio o con gritos, hay poco espacio para frases más allá de las ordenes secas. Usa los diálogos de acuerdo al ritmo, te pueden ayudar para distender en los momentos en que la presión sobre los personajes (y el lector) decae, y así dar algo de respiro.
2. Ojo con las frases heroicas, el cine nos ha dado muchos ejemplos donde el protagonista se lanza una frase "pal bronce" icónica (hasta la vista baby, yippiyayoi mother fucker, etc). esto lleva a un típico error de querer encajar tus propias frases a la fuerza. estas solo se justifican en personajes marcadamente irónicos o cuando hay un trasfondo que hace que surja de las entrañas del personaje. Una dulce jovencita que se ha pasado el libro suspirando no calza diciendo una frase cabrona en medio de la batalla. Mismo tema para las frases dramáticas. Recuerda que un buen personaje es una persona real.

Capacidades: tal como las frases, ojo con las capacidades. si hay algo que repugna al lector es que el autor se saque cosas de debajo de la manga. Tu protagonista débil y ñoño durante todo el libro no puede en la pelea final sacar fuerzas de la nada y transformarse en Conan matando a un regimiento de enemigos. Debe haber un proceso previo que el lector pueda identificar (ojalá no el ser “el elegido” que ya está manoseado hasta el cansancio). Mismo tema para cualquier otro ingrediente. Recuerda siempre la regla del arma de Chekov.


No hay una única forma de narrar una batalla, dependerá de tu propio estilo, pero si hay ciertas consideraciones lógicas al narrar un evento tan dramático y potencialmente importante para tu obra. Tanto los personajes como el lector son personas, se verán afectados, considera siempre esto.